Brasília, 04 de agosto de 2020 - 17h37
Bolivia y el juego doble del narcotráfico para los Estados Unidos

Bolivia y el juego doble del narcotráfico para los Estados Unidos

10 de abril de 2020 - 11:14:52
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Marcelo Rech

El 3 de mayo, Bolivia debería haber pasado por elecciones, pero la pandemia del coronavirus acabó por imponer un nuevo calendario y empujar ese proceso para una fecha, probablemente, más cerca del final del año. La postergación acabó siendo positiva para la actual presidente Jeanine Áñéz, una de las cinco candidatas de derecha que se postulan al cargo que ha sido de Evo Morales por 14 años.

La candidatura de Áñéz sorprendió. Interna y externamente, había la expectativa de que ella sería apenas el elemento de transición de un régimen para otro. Incomodó la demora en fijar una fecha para las elecciones, pero el anuncio de la entonces presidente del Senado, que de sería candidata, fue lo que ha generado temor en Bolivia y en su entorno geográfico.

Localizada en el centro de Sudamérica, Bolivia tiene un inmenso valor estratégico. El país hace frontera con Argentina, Brasil, Chile y el Perú y es uno de los principales productores de cocaína del planeta. El 2008, la agencia antidrogas de los Estados Unidos (DEA), ha sido expulsada de Bolivia por el entonces presidente Evo Morales. Antes, él ya había expulsado la USAID, agencia de cooperación norteamericana y brazo civil de la CIA.

Para los Estados Unidos, el cambio de comando en Bolivia siempre ha sido objeto de deseo. Washington nunca aceptó un líder cocalero en el poder. Los vínculos del gobierno boliviano con el narcotráfico solo empeoraron las cosas. Para un país que es el principal consumidor de drogas del mundo, ignorar a Bolivia está fuera de cualquier posibilidad.

Pues, es que surge Jeanine Áñéz, una de las opositoras al régimen de Morales al vincularlo justamente con el tráfico internacional de drogas. El grupo político del expresidente Morales, denuncia que os Estados Unidos están por detrás de un golpe que pretende hacer de Áñéz, una presidente títere de Washington.

Ocurre que ella misma enfrenta fuertes denuncias de asociación con el narcotráfico. Carlos Andrés Añéz Dorado, sobrino de Áñéz, ha sido preso el 16 de octubre de 2017, al aterrizar un avión de pequeño porte con 480 kilos de cocaína, en una propriedad rural cerca de Cuiabá, en el Mato Grosso, donde sigue detenido. Añéz Dorado sería sócio de narcotraficantes vinculados al Cartel de Cali, de Colombia. La denúncia puso fin a la imagen inmaculada de la entonces senadora y conturbó todavía más el escenario político boliviano.

Pero, las acusaciones contra el sobrino de la presidente interina tienen sido intencional y estratégicamente ignoradas, por ejemplo, por la propia DEA, a pesar de Carlos Andrés Añéz Dorado ser potencialmente uno dos enlaces del tráfico internacional de drogas del Perú para Brasil, y de ahí para los Estados Unidos y Europa.

Al silenciar al respecto de la gravedad del asunto, los Estados Unidos refuerzan la tesis de que están haciendo de todo para que Jeanine Áñéz gane las próximas elecciones. En la visión de Washington, los planes B y C serían Carlos Mesa y Luis Fernando Camacho. El candidato de Morales sigue al frente en las encuestas.

Lo que pasa en Bolivia, no es un acto aislado. Puede ser por sentir la presencia de China cada vez más fuerte en la región. El hecho es que los Estados Unidos parecen haber despertado para estrategias antiguas aplicadas a la región, cuando determinaban quien gobernaría y quienes no. Lo que los Estados Unidos hacen desde 1962 contra Cuba, ahora se vuelve contra Bolivia, Nicaragua y Venezuela.

Y el problema no es la corrupción, las violaciones de derechos humanos u el despotismo, sino el hecho de que esos países no están alineados con los intereses norteamericanos. Así de simple. Y el Brasil no está inmune, a pesar de diferir y mucho, de los gobiernos de izquierda de los demás.

La percepción que se tiene es que los intereses nacionales, una vez más, son ignorados en nombre de objetivos muy propios. Los Estados Unidos traban una guerra con China, país que ha consolidado su presencia en América Latina y se ha transformado en el principal socio comercial de la mayoría de los países de la región, Brasil incluido. Los socios de Pekín son meros efectos colaterales.

Otro aspecto importante y que debe de ser meticulosamente analizado, son los acuerdos de defensa firmados por los Estados Unidos y que pueden esconder un interese implícito de usar las Fuerzas Armadas de la región de acuerdo con sus intereses. ¿El pretexto? La lucha antidrogas que se encaja perfectamente en la retórica profesionalmente elaborada.   

Marcelo Rech es periodista, analista internacional y director del Instituto InfoRel de Relaciones Internacionales y Defensa: E-mail: inforel@inforel.org.