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DECLARACIÓN DE NUEVA ESPARTA - II CUMBRE AMÉRICA D

28 de setembro de 2009
por: InfoRel

NOSOTROS las Jefas y los Jefes de Estado y de Gobierno de América del Sur y


África, reunidos en la Segunda Cumbre América del Sur–África (ASA II) en la Isla de Margarita, estado de Nueva Esparta, Venezuela, los días 26 y 27 de septiembre de 2009;


 


1. EXPRESANDO nuestro agradecimiento a Su Excelencia Comandante Hugo Chávez Frías, Presidente de la República Bolivariana de Venezuela, al Gobierno y al Pueblo de Venezuela por su cálida acogida y generosa hospitalidad, así como por hospedar, realizar y organizar la Segunda Cumbre América del Sur–África con tan alto nivel de excelencia;


 


2. TOMANDO EN CUENTA la Declaración de Abuja de la Primera Cumbre América del Sur–África, que tuvo lugar en Abuja, Nigeria, el 30 de noviembre de 2006, así como los esfuerzos realizados desde entonces para consolidar el proceso de cooperación y asociación estratégica entre nuestras regiones;


 


3. AFIRMANDO el compromiso, estipulado en la Declaración de Abuja, de continuar fortaleciendo los vínculos existentes entre las dos regiones y de fomentar y aumentar la cooperación en diversas áreas de mutuo interés;


 


4. TENIENDO PRESENTE también los fuertes lazos históricos y culturales que han inspirado esta relación;


 


5. RECONOCIENDO la activa participación de la población afrodescendiente en el desarrollo de América del Sur, así como el aporte de los países de América del Sur a la consolidación de la independencia política y al desarrollo del continente africano como parte de este proceso;


 


6. REAFIRMANDO nuestro compromiso de fomentar la Cooperación Sur- Sur como principal objetivo de ambas regiones, con el fin de complementar la tradicional Cooperación Norte-Sur y promover, entre otros, un crecimiento económico sostenido y la provisión de trabajos dignos, permitir la justicia social, fomentar políticas de inclusión social por medio de la transversalización de la participación efectiva de jóvenes, la sociedad civil y los grupos de género, así como de personas con necesidades especiales, garantizar la igualdad, el respeto y la consideración mutua entre los Estados en el sistema global, promover la cooperación económica y facilitar la distribución de los beneficios derivados del intercambio de bienes y servicios, así como la generación y transferencia de conocimiento técnico, con el fin de lograr las Metas de Desarrollo del Milenio;


 


7. ACORDANDO intercambiar experiencias y fomentar una cooperación estrecha y efectiva entre nuestras regiones, con el fuerte apoyo de la Unión Africana (UA) y de la Unión de Naciones Suramericanas (UNASUR), como pilares importantes de la cooperación entre nuestros pueblos, ya establecida gracias a la contribución y al papel desempeñado por ambas Organizaciones en las reuniones de preparación para la Segunda Cumbre;


 


8. ALABANDO los esfuerzos realizados hasta ahora por el Comité de Coordinación y Seguimiento de ASA para intensificar la cooperación entre América del Sur y África, así como para promover un multilateralismo efectivo para el mutuo beneficio de los Estados y pueblos de las dos regiones;


 


9. RECONOCIENDO los resultados del Seminario Internacional sobre los Polos del Sur, que se llevó a cabo en Caracas, los días 20 y 21 de mayo de 2008, así como de las Conferencias Ministeriales y de Altos Funcionarios/Expertos realizadas en el período intermedio entre las dos Cumbres;


 


10. REITERANDO nuestra voluntad de promover la paz, la seguridad y la cooperación internacional, basados en la adherencia al multilateralismo, la observancia del Derecho Internacional, el Estado de Derecho, la Democracia, y el respeto a los derechos humanos y al Derecho Humanitario Internacional;


 


11. REAFIRMANDO también nuestro compromiso con el desarme, la no proliferación de armas nucleares y otras armas de destrucción masiva, y la lucha contra el tráfico de armas pequeñas y ligeras en todos sus aspectos. Tomando en cuenta la decisión de luchar contra el problema mundial de las drogas, en el marco de las responsabilidades comunes y compartidas, el terrorismo en todas sus formas, la piratería, el mercenarismo, la delincuencia transnacional organizada, especialmente el tráfico de personas e inmigrantes.


 


DECLARAMOS QUE:


 


12. Con el fin de llevar este amplio compromiso a la práctica, afirmamos la necesidad de desarrollar, consolidar y construir sobre nuestros ejes de cooperación en las áreas específicas siguientes:


 


I. COOPERACIÓN EN EL ÁMBITO MULTILATERAL


 


13. RENOVAMOS nuestro compromiso con el multilateralismo en el marco del respeto irrestricto por las normas y principios del Derecho Internacional y la Carta de Naciones Unidas.


 


14. AFIRMAMOS nuestro total apoyo a la reforma del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas como proceso sobre todo que garantice una mayor participación de los países en desarrollo de las regiones suramericana y africana y el mejoramiento de sus métodos de trabajo, con el fin de corregir los actuales desequilibrios y hacer de este Consejo un órgano más democrático, transparente, representativo, efectivo y legítimo, que responda a las nuevas realidades políticas. En este sentido, elogiamos los esfuerzos realizados en las negociaciones intergubernamentales sobre este asunto, de conformidad con la Decisión 62/557 de la Asamblea General de la ONU. Esperamos que esta nueva etapa de negociaciones sea inclusiva y fructífera en la 64ta Sesión de la Asamblea General.


 


15. TOMAMOS NOTA de que África mantiene su posición común sobre la Reforma de Naciones Unidas, como está estipulado en el Consenso de Ezulwini y en la Declaración de Sirte de la Asamblea de Jefes de Estado y Gobierno de la Unión Africana de julio de 2005, y reafirmamos nuestro compromiso con la conclusión de los procesos globales de la Reforma de la Organización de Naciones Unidas.


 


II. COOPERACIÓN PARA LA LUCHA CONTRA EL DELITO Y OTROS ASUNTOS CONEXOS


 


16. REITERAMOS nuestra decisión de fortalecer iniciativas de cooperación para la lucha contra todas las formas de delincuencia transnacional organizada, tales como el tráfico ilícito de armas pequeñas y ligeras y municiones, la lucha contra el tráfico de personas y la proliferación de armas nucleares y otras armas de destrucción masiva, tanto en el ámbito bilateral como en el multilateral, así como nuestra determinación de implementar mecanismos de seguimiento y planes de acción para el desarrollo institucional y el intercambio de información con miras a desarrollar trabajo conjunto y cooperación en esta área.


 


17. RECONOCEMOS los efectos adversos que todos los aspectos del problema mundial de la droga, incluyendo el tráfico ilegal de narcóticos y sustancias psicotrópicas y sus delitos conexos, tienen sobre la seguridad, la paz, la gobernabilidad y el desarrollo económico y la salud pública de nuestros pueblos, ya que plantean un serio desafío a las instituciones sociales y políticas, contribuyen a degradar el ambiente y a producir pobreza, y debilitan los esfuerzos de integración social. A este respecto, nos comprometemos a fomentar iniciativas, propuestas, acciones y actividades para combatir este fenómeno, tanto en el ámbito birregional como en el bilateral, siempre actuando con base en los principios de responsabilidad común y compartida, lo que amerita un enfoque integral y equilibrado, respeto por la soberanía de los Estados y su integridad territorial, la no injerencia en asuntos internos, y el respeto por los derechos humanos, como lo establece la Carta de Naciones Unidas.


 


III. PAZ Y SEGURIDAD


 


18. EXPRESAMOS nuestro compromiso con el mantenimiento de la paz y seguridad internacionales, así como con la resolución pacífica de disputas, el cumplimiento del principio contra la amenaza o el uso de la fuerza en las relaciones internacionales, y con el apoyo a los procesos de paz en África, así como con el fortalecimiento de los mecanismos existentes de prevención y resolución de conflictos.


 


19. DESTACAMOS la importancia de promover la paz en ambas regiones, por medio del reforzamiento de medidas que impulsen la confianza y cooperación en los campos de defensa y seguridad, como los mejores medios para garantizar estabilidad, seguridad, democracia, derechos humanos y el desarrollo integral de nuestros pueblos.


 


20. RECORDAMOS la necesidad de solucionar de manera pacífica, en concordancia con la Carta de Naciones Unidas, cualquier problema o disputa que pueda poner en peligro la estabilidad regional o mundial, así como la determinación de tomar medidas apropiadas y efectivas contra cualquier amenaza a la paz y seguridad ocasionada por la proliferación de armas químicas, biológicas y nucleares, así como el tráfico ilícito de armas, municiones y explosivos, de conformidad con las disposiciones pertinentes de Naciones Unidas.


 


21. NOS COMPROMETEMOS a continuar fortaleciendo el diálogo y la cooperación para la promoción de paz y seguridad entre las organizaciones y mecanismos de los que seamos parte, tales como el Consejo de Paz y Seguridad de la Unión Africana, el Consejo Suramericano de Defensa de UNASUR y la Zona de Paz y Cooperación del Atlántico Sur (ZPCSA).


 


22. DESTACAMOS la importancia de cooperar en el área de consolidación de la paz, tanto por medio de la actuación dentro de la Comisión de Construcción de la Paz (PBC) de Naciones Unidas como por la Política de Reconstrucción y Desarrollo post Conflicto de la Unión Africana. Elogiamos el trabajo realizado por la PBC en Burundi, Sierra Leona, República Centroafricana y Guinea Bissau, e instamos a apoyar tanto la Política de Reconstrucción y Desarrollo post Conflicto de la Unión Africana como el PBC.


 


23. DESTACAMOS la importancia de lo contemplado en el Programa de Acción de Naciones Unidas para la Prevención, el Combate y la Erradicación del Comercio Ilícito de Armas Pequeñas y Ligeras en Todos Sus Aspectos, y exhortamos a todos los Estados a participar y contribuir con la continua implementación de dicho Programa.


 


24. CONDENAMOS la producción y el uso de minas antipersonales, por cualquier país ya que ponen en peligro las vidas de nuestros pueblos, afectan su integridad física y emocional y tienen un impacto negativo en el bienestar y desarrollo de las comunidades. También los estados miembros reafirman su compromiso con la Convención sobre la Prohibición del uso, Almacenamiento, Producción y Transferencia de Minas Antipersonal y su Destrucción, e invitan a todos los Estados que todavía no lo han hecho a adherir o ratificar esta convención.


 


25. EXPRESAMOS preocupación respecto a la existencia de explosivos dejados atrás al término de la Segunda Guerra Mundial, especialmente en forma de minas terrestres y otros remanentes de guerra, que continúan causando daño a los seres humanos y afectaciones materiales y además obstaculizan los procesos de desarrollo. En este sentido, EXHORTAMOS a los países responsables de la colocación de estas minas terrestres y explosivos a cooperar con los países afectados mediante, entre otros, el suministro de mapas que muestren las ubicaciones de las minas terrestres y los explosivos y la prestación de la asistencia técnica necesaria para su eliminación total.


 


26. CONDENAMOS el terrorismo en todas sus formas y manifestaciones y rechazamos cualquier relación entre el terrorismo y una cultura, etnia, religión o pueblos en específico. Hacemos énfasis en la importancia de combatir el terrorismo por medio de la cooperación internacional activa y eficiente en el marco de las organizaciones regionales pertinentes y las Naciones Unidas, basados en el respeto de los objetivos y principios de la Carta de las Naciones Unidas y de conformidad estricta con los principios del Derecho Internacional y los derechos humanos. TAMBIÉN COMPARTIMOS la convicción de que recurrir al pago de rescate por terrorismo deberá ser condenado y tipificado como delito.


 


27. RECONOCIENDO los peligros y consecuencias negativas provocadas por la piratería, que ha interrumpido en gran medida la seguridad internacional y marítima, SUBRAYAMOS la necesidad de que la comunidad internacional analice las causas originarias del problema de la piratería en aguas territoriales e internacionales y condene firmemente y desaliente el pago a todas las formas de rescate en la piratería.


 


28. APOYAMOS las negociaciones que se desarrollan en el marco de la “Convención sobre Ciertas Armas Convencionales” de las Naciones Unidas, referente a la prohibición de la producción y el uso de municiones de racimo, en razón del daño que causan a las poblaciones civiles.


 


29. REITERAMOS nuestra profunda preocupación por el uso, reclutamiento, financiamiento, capacitación y transporte de mercenarios o cualquier otra forma de apoyo a mercenarios, en violación a los propósitos y principios establecidos en la Carta de Naciones Unidas.


 


IV. DEMOCRACIA, GOBERNABILIDAD, DERECHOS HUMANOS Y


ASUNTOS POLÍTICOS


 


30. REITERAMOS que los derechos humanos son universales, indivisibles e interdependientes, y que la comunidad internacional debe abocarse a su completa defensa. Promovemos la creación de mecanismos de cooperación entre los países de América del Sur y África con el fin de garantizar y fomentar los derechos inherentes al individuo, protegidos por el Derecho Internacional, incluyendo el derecho al desarrollo.


 


31. CONDENAMOS el racismo, la discriminación racial, la xenofobia y las formas relacionadas de intolerancia, ya que niegan los propósitos y principios de la Carta de Naciones Unidas. Nuestros principios están basados en el respeto a los derechos humanos y las libertades fundamentales de todos, sin distinción de origen étnico, color, género, religión, opiniones políticas y otros. Nos comprometemos a ahondar en la cooperación birregional y a intercambiar prácticas para la lucha contra todas las formas de intolerancia, en concordancia con los compromisos asumidos en la Declaración y Plan de Acción de Durban.


 


32. REITERAMOS la importancia de promover, en los foros multilaterales pertinentes, el respeto a la diversidad cultural, étnica, religiosa y lingüística, así como el entendimiento de las diferentes culturas entre los pueblos y naciones del mundo. Reconocemos la importancia de las peculiaridades nacionales y regionales, y de los diferentes patrimonios históricos y religiosos, en el marco del desarrollo progresivo del Derecho Internacional de los Derechos Humanos.


 


33. HACEMOS un llamado al fortalecimiento de aquellas instituciones nacionales encargadas de implementar, según corresponda, la Declaración de las Naciones Unidas sobre los Derechos de los Pueblos Indígenas adoptada por la Asamblea General, en su Resolución AG/61/295 del 13 de septiembre de 2007.


34. SUBRAYAMOS la importancia de promover el intercambio de experiencias en el área de los derechos de la mujer, niños, niñas, y adolescentes, así como de la promoción de los derechos de los adultos mayores y personas con discapacidad.


 


35. REAFIRMAMOS el compromiso de los Estados con la plena observancia de los derechos de la niñez y la adolescencia, como eje prioritario en las políticas publicas de lucha contra la pobreza, salud, la educación, la promoción de la cultura y la protección contra todas las formas de explotación laboral y sexual, enmarcado en los principios del interés superior de los niños y de las niñas, en donde el Estado, la sociedad y la familia asumen su responsabilidad de garantizar el máximo goce de sus derechos fundamentales.


 


36. DEFENDEMOS, igualmente, el derecho al desarrollo y la democracia, el respeto y la protección de los derechos de los pueblos originarios, incluyendo a los pueblos aborígenes aislados.


 


37. REALZAMOS la importancia de impulsar una agenda, en el marco de la OMPI, con miras a promoción de la transferencia y diseminación de tecnología y el acceso al conocimiento y a la educación en beneficio de los países en desarrollo y de menor desarrollo relativo, así como, de los grupos sociales más vulnerables.


 


38. EXHORTAMOS a la comunidad internacional a condenar toda medida ilegal unilateral y coercitiva, como medio para ejercer presión política, militar o económica contra un Estado, y en particular contra los países en desarrollo, de conformidad con la Carta de las Naciones Unidas.


 


39. URGIMOS al Reino Unido de Gran Bretaña e Irlanda del Norte y a la República Argentina continuar las negociaciones con el propósito de encontrar, con carácter de urgencia, una solución justa, pacífica y definitiva a la disputa respecto de la soberanía de las Islas Malvinas, Georgias del Sur y Sandwich del Sur y los espacios marítimos a su alrededor, de conformidad con las resoluciones de Naciones Unidas y de otras organizaciones regionales e internacionales pertinentes.


 


40. URGIMOS al Reino Unido de Gran Bretaña e Irlanda del Norte, Francia y a la República de Mauricio, a continuar las negociaciones con el propósito de encontrar, con carácter de urgencia, una solución justa, pacífica y definitiva a la disputa en relación con la soberanía del Archipiélago Chagos, incluidas las Islas Diego García y Tromelin, y los espacios marítimos a su alrededor, de conformidad con las resoluciones de Naciones Unidas y de otras organizaciones regionales e internacionales pertinentes.


 


41. URGIMOS a la República Francesa y a la Unión de Comoras a retomar las negociaciones con el propósito de encontrar, con carácter de urgencia, una solución justa, pacífica y definitiva a la disputa en relación con la soberanía de las Islas Mayotte, y los espacios marítimos a su alrededor, de conformidad con las resoluciones de Naciones Unidas y de otras organizaciones regionales e internacionales sobre la materia.


 


V. AGRICULTURA, AGRONEGOCIOS, DESARROLLO RURAL Y RECURSOS HÍDRICOS


 


42. RECONOCEMOS la necesidad apremiante de articular políticas para el logro de la seguridad alimentaria, incluyendo el acceso a los alimentos, y por ello subrayamos nuestra determinación y fuerte voluntad de realizar estudios conjuntos e intercambiar experiencias en el campo de seguridad alimentaria, con miras a facilitar el logro de las Metas de Desarrollo del Milenio. En este contexto, rechazamos las políticas distorsionantes adoptadas por los países desarrollados, debido al impacto negativo que tienen en la producción agrícola y la inversión en los países en desarrollo, y en el ejercicio del derecho a la alimentación.


 


43. RECONOCEMOS la importancia del agua como recurso natural de los Estados y como elemento esencial e insustituible para la vida, con funciones socioeconómicas y ambientales. Promoveremos el derecho de nuestros ciudadanos a tener acceso a agua limpia y segura y a sanidad dentro de nuestras respectivas jurisdicciones.


 


44. RECONOCEMOS la necesidad de promover el uso sustentable del agua y, a este respecto, promoveremos el intercambio de información y mejores prácticas entre las dos regiones con miras a alcanzar las Metas de Desarrollo del Milenio.


 


45. REAFIRMAMOS nuestro compromiso con el sistema multilateral como herramienta válida para ayudar a solucionar los problemas del hambre y la pobreza. A este respecto, exhortamos a los países desarrollados a cumplir con sus compromisos de financiamiento, asumidos en la Conferencia de Alto Nivel sobre Seguridad Alimentaria, realizada en la FAO en junio de 2008. Además, resaltamos nuestro compromiso con el reforzamiento del Comité de Seguridad Alimentaria Mundial (CFS), como foro multilateral en el que todos los Estados pueden encontrar alternativas para solucionar la inseguridad alimentaria mundial.


 


VI. ECONOMÍA, COMERCIO, INVERSIÓN Y TURISMO


 


46. TOMAMOS EN CUENTA el resultado de la primera Conferencia de Ministros de Comercio de América del Sur y África, realizada el 19 de junio de 2008 en Marrakech, Marruecos.


 


47. RECONOCEMOS que los principios de complementariedad, cooperación y solidaridad contribuyen al desarrollo social y económico así como al comercio transparente, no discriminatorio, justo e inclusivo, en concordancia con las reglas del comercio multilateral, sin menoscabo de los mecanismos de integración, reiterando la necesidad de prácticas éticas y responsables, tomando en cuenta las asimetrías, diferencias de desarrollo y peculiaridades estratégicas de cada país. A este respecto, reconocemos que el comercio e intercambio comercial, científico, tecnológico e innovador internacionales deben ser factores que contribuyan al crecimiento, desarrollo sustentable, reducción de la pobreza y, en algunas instancias, a la protección y defensa del conocimiento tradicional cultural, las prácticas de conservación y el uso sustentable de la biodiversidad, así como al fortalecimiento del diálogo fraternal entre los pueblos y al derecho soberano de los pueblos al uso de sus recursos.


 


48. CONCORDAMOS en que el fomento del comercio y de la inversión Sur- Sur contribuye con las complementariedades de las economías en desarrollo y con la identificación de nuevas oportunidades de intercambio económico y comercial. A este respecto, creemos que el Sistema Mundial de Preferencias Comerciales entre Países en Desarrollo (SGPC) es una herramienta para la consecución de estos objetivos y, por ende, hacemos un llamado a que se logre una pronta conclusión de la 3ra Ronda de Negociaciones del Sistema Generalizado de Preferencias Comerciales que permita la diversificación de las relaciones de producción, en concordancia con los intereses estratégicos que sean identificadas por ambas regiones.


 


49. REAFIRMAMOS el papel fundamental del Estado en la definición de las políticas económicas y sociales y como actor económico, de acuerdo a las particularidades de cada país.


 


50. RECONOCEMOS el papel del sector privado, y demás actores sociales organizados y la importancia de la inversión productiva y su compromiso con el desarrollo económico de nuestros países, y reiteramos la voluntad de fomentar la cooperación para la promoción de dicho sector en nuestra agenda de desarrollo, conforme a los intereses, prioridades y necesidades de cada Estado.


 


51. REAFIRMAMOS nuestro compromiso con el logro de una conclusión exitosa de la Ronda de Desarrollo de Doha de la Organización Mundial de Comercio (OMC) de manera justa y equilibrada para los países en desarrollo. Igualmente, reiteramos la necesidad de que exista un proceso transparente que involucre a todos los miembros de la OMC, tomando en cuenta las necesidades de los países en desarrollo. Asimismo, se debe considerar especialmente la necesidad de coordinar las posiciones de las dos regiones en el marco de la OMC para promover el interés de los países en desarrollo, prestando particular atención a los retos que enfrentan los países de menor desarrollo relativo.


 


52. NOS COMPROMETEMOS a promocionar el turismo como factor de integración. También nos comprometemos a promocionar el turismo basado en el desarrollo comunitario y el absoluto respeto por nuestro patrimonio cultural, y por nuestras costumbres y tradiciones.


 


53. RECONOCEMOS que la crisis financiera y económica actual es estructural. Por ende, nos comprometemos a fomentar los cambios que sean necesarios con el fin de permitir el establecimiento de una nueva arquitectura financiera internacional, que se base en un proceso democrático de toma de decisiones, incluyendo una participación equilibrada de todas las partes concernientes y tomando en cuenta los puntos de vista y las perspectivas de los países en desarrollo. Además destacamos la necesidad de evitar que las pérdidas producto de dicha

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