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Brasil-Colômbia

Declaración del presidente Uribe en Brasil

Álvaro Uribe Vélez

En primer lugar quiero agradecer al señor presidente Lula y a los miembros, muy distinguidos, de su Gobierno, la magnífica reunión que acabamos de concluir, ampliamente benéfica para nuestros dos países. Es muy grato celebrar encuentros con el presidente Lula. Siempre que se celebran se encuentran caminos, se despejan vías, se analizan los temas serena, creativa, constructivamente.

Yo confieso que aprendo mucho en cada ocasión que tengo la oportunidad de hablar con él.
Los temas que hemos examinado en el día de hoy son delicados. Voy a pedir la benevolencia de ustedes para referirles una declaración y me voy a abstener hoy de responderles preguntas. Voy a procurar que la declaración incluya todos los puntos relevantes de esta buena reunión. Los dividiría en dos capítulos. Primero un capítulo de varios asuntos y segundo lo relativo a la integración.

En el tema de asuntos varios, buenas noticias. La empresa estatal colombiana Satena, que presta servicio de transporte aéreo a muchas zonas del país, ha asegurado hoy ya la adquisición de un nuevo avión producido por Embraer del Brasil. Hemos adquirido varios en este Gobierno a Embraer, con lo cual seguimos aumentando la oferta de capacidad de Satena. Esa es una buena noticia para muchas regiones de Colombia.

Segunda buena noticia para los compatriotas colombianos del Amazonas: la noche anterior el Brasil tomó la decisión de aceptar la petición colombiana de quitarles la obligación de practicantes brasileros a bordo, con un alto costo, a los buques de bandera colombiana, hasta dos mil toneladas, que navegan por el río Amazonas.

Esa es una muy buena noticia para los transportadores fluviales colombianos del río Amazonas. En adelante ya no tendrán que pagar en esos buques, hasta dos mil toneladas, los costos de los practicantes brasileros. Allí hay un ahorro de costos que debe traducir se en bienestar y en mejores posibilidades para los colombianos que viven en el Amazonas.

Tercero: examinamos de nuevo la pavimentación de la vía Puerto Asís–Mocoa y la construcción de la variante de Mocoa a Pasto, con especificaciones excelentes y con pavimento. Esa es una vía muy importante para los dos países. Es muy importante para el Brasil porque permite la comunicación del Brasil con el Pacífico a través de Colombia.

Y es muy importante para Colombia, no solamente porque facilita la comunicación con el Brasil, sino también la comunicación de muchas partes del territorio colombiano, incluida la Capital de la República, Bogotá, con la hermana República del Ecuador.

El Gobierno colombiano ha reiterado al Gobierno del Brasil la decisión de invertir 170 millones de dólares en esa vía. No se ha podido concretar el crédito con el Banco de Desarrollo del Brasil, porque en los últimos meses la situación crediticia para Colombia ha mejorado mucho. Las tasas de interés, los costos finales que nos ofrecen los bancos multilaterales son inferiores a los costos que nos ofrece el Banco del Brasil.

El Gobierno del señor presidente Lula quedó de estudiar una propuesta nuestra que la resumo: Colombia ejecuta la obra, paga el crédito, pero requerimos que el Brasil nos dé un crédito que no nos cuente más de lo que nos cuesta el crédito con los bancos multilaterales.

Segundo tema, la integración. Hace cuatro años la Comunidad Andina caminaba por un lado, Mercosur por otro. Hace cuatro años se hablaba ocasionalmente de la integración, solamente como inquietud intelectual. Nos propusimos, con un gran entusiasmo del presidente Lula y un gran entusiasmo nuestro, sacar adelante la integración. Hoy es una realidad el acuerdo Comunidad Andina–Mercosur.

Lo estuvimos evaluando. Ha crecido tanto nuestro comercio, que en los últimos tres años y medio se ha multiplicado por tres el total del comercio entre Colombia y Brasil. Y hoy hay un gran flujo de inversión brasilera hacia Colombia y también un gran crecimiento de las exportaciones de Brasil a Colombia. Este año empiezan a mejorar las exportaciones de Colombia hacia Brasil.

Hace cuatro años la Unión Suramericana era una ilusión en la mente de unos pocos soñadores. Hoy es una realidad. Y reconozco el entusiasmo, el liderazgo del presidente Lula en el impulso a la Unión Suramericana. Hemos reafirmado hoy nuestro compromiso con la Unión Suramericana, que tiene que llevarnos a la mayor integración en todos los campos, con una gradualidad que ojalá aceleremos.

También hablamos de otro aspecto muy importante: el papel que tiene que jugar Colombia como articulador de la Unión Suramericana con el Plan Panamá-Puebla, con Centroamérica, el Caribe y la visión de Mesoamérica que lleva a México.
Le informé al presidente Lula cómo Colombia fue primero admitido como miembro observador del Plan Panamá–Puebla, y confiamos en los próximos días Colombia sea miembro pleno del Plan Panamá–Puebla y pueda cumplir allí una gran tarea de articulador entre la Unión Suramericana y el Plan Panamá–Puebla, la visión Centroamérica, la visión Mesoamérica.

Hablamos de la integración energética. Le expresé al presidente Lula, y quiero hacerle saber a todos los distinguidos presidentes de Suramérica la decisión de Colombia de apoyar nuestra integración energética.
Mañana habrán de reunirse aquí, en Brasilia, con el señor presidente Lula, los señores presidentes Néstor Kirchner de Argentina y Hugo Chávez de la República Bolivariana de Venezuela.

Ellos deben saber el compromiso de Colombia de participar activamente en la integración energética. Probablemente Colombia no haya sido muy comunicativa en esa materia, pero sí práctica. Ya hemos autorizado a la hermana República de Venezuela para que, en desarrollo de esa integración energética, construya el gasoducto de La Guajira a Maracaibo. Están dados todos los pasos. El primero de julio se anuncia la iniciación de la construcción.

Estamos construyendo la tercera línea de integración en transmisión de energía hacia la hermana República del Ecuador. Y una de las razones de la integración de Colombia al Plan Panamá–Puebla, es servir de medio de punto intermedio para la integración energética de la Unión Suramericana con el Plan Panamá–Puebla.

Saludamos también el impacto del Tratado de Comercio que Colombia ha negociado con los Estados Unidos, en el acuerdo de la Comunidad Andina con Mercosur. Y hemos visto cómo ese Tratado en ningún momento afecta los acuerdos de la Comunidad Andina con Mercosur.

Al contrario, vemos que hay mucho interés brasilero en invertir en Colombia, en incorporar bienes de capital a Colombia fabricados en el Brasil, en producir en Colombia con materias primas de Brasil, para poder utilizar a Colombia como una plataforma de exportación hacia el mercado de los Estados Unidos.

Y aprovechando la confianza, la amistad con el presidente Lula, el reconocimiento que hacemos de todos sus buenos oficios para estos propósitos integracionistas, tuve la oportunidad de hablarle a él, con el corazón y con la convicción, sobre los temas del impacto del Tratado de Libre Comercio al interior de la Comunidad Andina.

Examinamos ampliamente las relaciones de Bolivia con la Comunidad Andina, con Colombia, el impacto del TLC. También, por supuesto, las relaciones de Bolivia con Mercosur. Y le he dicho al presidente Lula que Colombia está dispuesta a examinar con Bolivia, primero, las relaciones Bolivia-Mercosur y las relaciones de Colombia en el TLC con los Estados Unidos. Y en el evento que encontremos que pueda crearse algún riesgo a la economía de la hermana Bolivia, Colombia estaría dispuesta a pactar una compensación.

Estamos dispuestos, y lo anuncio desde Brasilia, después de esta muy constructiva reunión con el presidente Lula, estamos dispuestos a que si de la revisión y la práctica con la hermana república de Bolivia, tanto el Tratado de Libre Comercio de Colombia con los Estados Unidos como del comercio de Bolivia con Mercosur, llegare a deducirse, a derivarse algo que afecte la economía de Bolivia, Colombia está dispuesta a pactar, de manera bilateral con la hermana Bolivia, la compensación que se requiera. Es bien importante que esto lo sepa Bolivia y que lo sepa todo el continente.

En cuanto a los temas con la hermana República Bolivariana de Venezuela, déjenme decir lo siguiente: Colombia en los últimos cuatro años ha gozado de un sistema de preferencias unilaterales para acceder al mercado norteamericano. Eso nos ha ayudado a aumentar las exportaciones a los Estados Unidos, y lo que vemos es que gracias a que Colombia ha mejorado la capacidad adquisitiva, por venderle más a los Estados Unidos, Colombia le ha comprado más a Venezuela. El año pasado yo creo que fue un año récord de compras de Colombia a Venezuela. Le compramos a Venezuela alrededor de 1.100 millones de dólares.

Esto demuestra cómo en cuanto más exportemos al mercado de Estados Unidos, más podemos adquirir de Venezuela. Y también reconocemos que cuando Venezuela puede obtener mejores recursos por el petróleo o puede obtener mejores recursos por su integración a Mercosur, también puede mejorar su capacidad adquisitiva frente a Colombia.

Le he dicho al señor presidente Lula que nuestro propósito en todas las esferas de integración es uno: La erradicación de la pobreza. Aquí hay un propósito de erradicación de la pobreza, no un capricho, no un dogma ideológico. Buscamos mercados y buscamos integración porque allí encontramos caminos de erradicación de la pobreza.
Alrededor de este propósito aspiramos reanudar el diálogo, tener una nueva fase de diálogo con el señor presidente Chávez.

En mi última conversación telefónica con el presidente Chávez, hace algunas semanas, convinimos sobre la necesidad de tener una nueva reunión bilateral. Quiero dejarle nuevamente esta invitación, aquí en Brasilia, para que la encuentre el señor presidente Chávez, mañana, que habrá de reunirse con el presidente Lula.

Y quiero mencionar allí unos temas: yo encuentro que hay una relación comercial alrededor del petróleo muy fluida entre Venezuela y los Estados Unidos, pero una relación política muy alterada, que afecta a toda la región. Venezuela le vende un alto porcentaje de su producción de petróleo a Estados Unidos. ¿Eso cuánto le ayuda a Estados Unidos? Muchísimo. Ha sido también muy útil para Venezuela. Uno encuentra que es una relación comercial normal, que finalmente es muy útil para la región.

¿Qué preocupa? Que no hay una armonía entre esa relación comercial tan intensa alrededor del petróleo y la relación política. Desde Brasilia, en nombre de los colombianos, reiteramos nuestro deseo de que Venezuela y Estados Unidos encuentren un camino para que su relación política sea tan armónica como ha sido su relación comercial en el tema del petróleo y en el tema de las inversiones en general en el sector de hidrocarburos.

Colombia quiere, prudentemente, expresar ese deseo. Y qué bueno que en algún momento el continente pudiera tener la noticia de que esas relaciones políticas entre Venezuela y los Estados Unidos se armonizan y se vuelven tan constructivas, tan dinámicas, tan positivas como han sido sus relaciones históricas en el plano del comercio alrededor del petróleo y de las inversiones en general de hidrocarburos.

Porque me pregunto o me hago esta reflexión: si hay buenas relaciones políticas con respeto entre todos, con respeto a los principios de la integración, con respeto a los principios rectores del derecho internacional público, se puede muy bien orientar esas relaciones de comercio, siempre en procura de erradicar la pobreza.

Y si se armonizan esas relaciones políticas, eso ayuda a que un país entienda que si él tiene buenas relaciones con otro país en materia comercial por el petróleo, permita que otros países hermanos tengan buenas relaciones con ese otro país entrando en su mercado con productos diferentes al petróleo.

Si Venezuela entra al mercado de Estados Unidos con el petróleo y hay buenas relaciones políticas entre Venezuela y Estados Unidos, Venezuela más fácilmente comprenderá que Colombia, a través del TLC, entre con sus productos industriales, con sus productos agropecuarios al mercado de los Estados Unidos. Y esto nos ayuda muchísimo. Esas buenas relaciones políticas que confiamos se reestablezcan entre Venezuela y Estados Unidos, ayudarían mucho a la general comprensión que requieren todos estos temas.

Esperamos con optimismo persistir en el diálogo con el presidente Chávez. Nuestra agenda bilateral es importante. Colombia honró la palabra y le vendió su participación a Venezuela en la planta de fertilizantes de Barranquilla. Colombia honró su palabra y ha permitido que sea la hermana República Bolivariana de Venezuela la que construya y opere el gasoducto de La Guajira a la ciudad de Maracaibo.

Queremos en ese diálogo intercambiar ideas con el presidente Chávez sobre las reformas que debamos introducir a la Comunidad Andina, para que la Comunidad Andina a todos nos ayude. Queremos intercambiar ideas para revisar y advertir qué reformas debemos introducir a la Comunidad Andina, en el marco de la Unión Suramericana.

Creo que si nos sentamos con el propósito de un diálogo constructivo, y cada uno entiende las necesidades del otro, con hermandad, podremos encontrar las reformas que la Comunidad Andina necesita para ser una comunidad absolutamente de criterio social, como lo soñara El Libertador Bolívar. Una Comunidad Andina bolivariana, una Comunidad Andina que incorpore un capítulo social, que exija a todos sus países integrantes cumplir en fechas definidas en los mismos acuerdos de la Comunidad, metas como la erradicación de la pobreza.

Creo que más importante que quedarnos estancados en debates ideológicos sobre modelos, es comprometer nuestra Comunidad Andina como una auténtica comunidad bolivariana para pactar fechas y metas de erradicación de la pobreza, de construcción de equidad en nuestros países.

Estamos dispuestos a sentarnos con el presidente Chávez, en la próxima oportunidad que los dos gobiernos habíamos hablado para tener nuestro diálogo bilateral, a examinar qué reformas proponer a la Comunidad Andina, para que esas reformas hagan de la Comunidad Andina una verdadera Comunidad Andina bolivariana, con preocupación fundamental en lo social.

Un capítulo social que nos obligue a cumplir unas metas de erradicación de la pobreza, de construcción de equidad social en unos plazos fijos, en unos plazos limitados. Todo eso dentro de esa cobertura mayor, que es la integración más grande, la visión superior, que es la unidad suramericana. Con la anotación de que Colombia tiene que ser, por su ubicación geográfica, el gran articulador entre la Unión Suramericana, el Plan Panamá–Puebla y la visión de Mesoamérica.

Agradezco la hospitalidad de que hemos sido objeto por el presidente Lula, por su Gobierno, por las autoridades y por el pueblo del Brasil. Reitero que nos sentimos muy contentos de que en estos años últimos hayamos cumplido varios sueños: primero, integrar a la Comunidad Andina con Mercosur. Segundo, construir la Unión Suramericana. Y estos sueños que hemos cumplido, son la base que nos impulsa a trabajar para cumplir los siguientes sueños.

Al pueblo del Brasil un saludo lleno de afecto. Y tengo que decir en público lo que le he dicho a la señora Canciller en privado: cada vez que hablo con el presidente Lula, encuentro el alimento de la sensatez, encuentro el alimento de la imaginación. Cada vez que hablo con el presidente Lula, encuentro un gran líder, encuentro un gran amigo, me inspira toda la confianza. Y por eso también confieso que él es un líder muy importante para ayudarnos a encontrar ese capítulo social que le dé nuevos impulsos a la Comunidad Andina dentro de ese gran marco de la Unión Suramericana.

A todos, muchas gracias.

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