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El cyber-frente de las Farc

El cyber-frente de las Farc

Ernesto Yamhure

Cuando se menciona el concepto de la Propaganda Política, tendemos a pensar en el Ministro de Alemania Nazi, Joseph Goebbels, oscuro personaje de la historia al que en buena medida Hitller le debió su auge, y por qué no, su caída.

Fue Goebbels quien acuño la frase de que “una mentira repetida mil veces se convierte en una verdad”. Parece que las Farc entienden y aplican cuidadosamente la significación goebbeliana de la propaganda.

No viene al caso hacer una enumeración pormenorizada de los actos de barbarie que comete esa organización terrorista.

Es de amplísimo conocimiento la práctica del secuestro, el ataque permanente e indiscriminando contra la población civil, el uso de explosivos contra la infraestructura nacional, la utilización de armas no convencionales, el reclutamiento de menores y el tráfico de drogas ilícitas.

Con ocasión de la muerte en combate de ‘Raúl Reyes’ y con la posterior incautación de sus computadores, la opinión pública pudo confirmar lo que ya se sabia y que las Farc negaban reiteradamente a través de sus canales de propaganda: su vinculación al tráfico de drogas, su participación exclusiva en la voladura del club El Nogal- hecho confirmado por la justicia – y en el asesinato de Liliana Gaviria Trujillo, entre otros.

Cuando los creadores del “Arpanet”, red que unió los sistemas informáticos de las universidades de California y Utha, plantearon en 1969 su proyecto de interconexión como un mecanismo de defensa en caso de una guerra nuclear, jamás se imaginaron que estaban sentando las bases de lo que sería la red de comunicación más grande del mundo, que en 2006 ya contaba con 100 millones de usuarios permanentes.

La penetración de Internet no fue ajena a la acción criminal de los terroristas de las Farc. En plenos diálogos de paz con el Gobierno de Andrés Pastrana, apareció la famosísima página de Anncol – Agencia de Noticias Nueva Colombia.

Esta página fue promovida por un dirigente sindical danés llamado Leif Larsen, quien en diferentes oportunidades ha dicho que las Farc no son una organización terrorista y que, por el contrario, se trata de un grupo insurgente que lucha por “la libertad de un pueblo oprimido”.

Las oficinas de Anncol están ubicadas en un barrio de clase trabajadora en las afueras de Estocolmo. Desde un apartamento en el sótano de un edificio, Roberto Gutierrez – militante de la UP-, Alberto Pinzón – miembro del PC3 y ex integrante de una comisión de notables que creó el Gobierno Pastrana para destrabar el proceso de paz -, Hernando Vanegas Tolosa –del frente 19 de las Farc – y Dick Emanuelsson – ciudadano sueco, miembro de la Comisión Internacional de las Farc son los encargados, junto a un grupo de no más de 14 personas que viven en esa ciudad bajo la protección que les concede su condición de refugiados políticos, de crear, mantener y difundir la propaganda criminal de las Farc.

La página de Anncol ha ido evolucionando gracias a la jugosa financiación que recibe por parte de la organización terrorista que defiende y justifica a través de sus publicaciones, las cuales nunca se ajustan a la realidad nacional.

A esta “agencia de noticias” se suma la “Asociación Jaime Pardo Leal”, cuyos integrantes son los anteriormente citados y otros más que apelan al alias cuando de identificarse se trata.

La Jaime Pardo tiene un programa de radio que se emite solamente a través del Internet y en el que defienden de manera clara y contundente el accionar criminal de los terroristas. En una de sus emisiones plantearon la necesidad de secuestrar a uno de los hijos del Presidente de la Republica con el fin de “presionar el despeje de Florida y Pradera”.

El “Cyberfrente de las Farc”, esta integrado por las páginas ya citadas y la revista “Resistencia Nacional”, “Prensa Rural”, “La Agencia Bolivariana de Prensa” y la “Red Resistencia”, entre otras.

Su mensaje es básicamente el mismo: defender y justificar las acciones criminales de los antisociales, atacar al Estado de Derecho, a las Instituciones, al Gobierno legítimamente ya constituido, los organismos de seguridad del Estado.

En fin, todo aquello que no comulgue con el proceder de los terroristas es blanco de los ataques de esos medios propagandísticos que afrentan a un pueblo francamente exasperado con la violencia, con la iniquidad de la guerrilla, el cinismo de sus jefes y las mentiras de sus combatientes.

Mientras el país respiraba aliviado por la muerte de ‘Raúl Reyes’ e ‘Iván Ríos’, los medios de propaganda de las Farc, desafiantemente lloraban la muerte de ese par de salvajes que inundaron a nuestro país de sangre y dolor.

‘Reyes’, sin lugar a dudas uno de los cabecillas más intransigentes que ha tenido la guerrilla, es dibujado ahora por sus defensores “como un apóstol de la paz y del Intercambio Humanitario”

¿Complicidad, impotencia o cooperación?

En algunos sectores existe la percepción de que el accionar de estos apologistas cuenta con el guiño cómplice del Gobierno del país en el que actúan.

Esa creencia, ampliamente difundida, no es del todo acertada, por ejemplo Suecia es ante todo, un aliado del Estado colombiano en diferentes materias.

El problema es mucho más profundo de lo que parece. En efecto, la Constitución Política de ese país esta integrada por cuatro leyes fundamentales, una de ellas, la ley de libertad de prensa, promulgada en 1766.

Por su puesto que es una ley diseñada para una sociedad como la sueca y cuyos creadores jamás se imaginaron que algún día unos maleantes de la baja catadura como los miembros de las Farc, que habilidosamente se hicieron asilar en ese país, fueran a abusar de ella para atentar contra la Nación colombiana.

Es importante tener en cuenta que desde esos medios de propaganda se ha ordenado o sugerido la muerte o secuestro de colombianos, como es el caso del autor de este articulo.

La discusión respetuosa que Colombia ha tenido con Suecia, parte del principio de que nuestro país respeta sus leyes internas, pero considera que los defensores de las Farc abusan de la legislación por cuanto no solo expresan su punto de vista, sino que incitan a la violencia, tal y como se puede notar en el contenido de Anncol.

Hasta ahora, la respuesta de los nórdicos ha sido simple y dolorosa: “No podemos hacer nada; en nuestro país impera la libertad de expresión”.

El debate sobre la existencia de las páginas de propaganda terrorista es bastante interesante por cuanto plantea posiciones irreconciliablemente antagónicas.

Hay quienes consideran que gracias a estas, la opinión pública puede conocer las visiones de los terroristas. Basta con recordar que la totalidad de los comunicados de la cúpula de ese grupo se hacen públicos a través de Anncol y sus demás medios de propaganda.

No obstante, el grueso de la información que allí aparece es una simple y llana apología de los crimines que cometen las Farc. De manera desafiante, justifican todos los delitos que cometen, cuando no los niegan.

La guerra global contra el terrorismo debe ser integral. Estas organizaciones merecen ser objeto de toda suerte de bloqueos: financieros, políticos y propagandísticos.

Gracias a sus páginas de Internet, muchas veces tiende a creerse que las Farc cuentan con una fortaleza de la que claramente carecen, razón por la que se le esta mostrando al mundo una imagen distorsionada de ese grupo ilegal.

Los Gobiernos del mundo, aquellos que propenden por el fortalecimiento de la democracia en países como Colombia, están a tiempo de reflexionar, replantear sus posiciones y definir una línea clara entre la libertad de opinión y la apología del terrorismo.

Desde hace muchos años me he preguntado: ¿Si en Suecia estuviera la oficina de propaganda de Al Qaeda, el Gobierno le respondería a los Estados Unidos lo mismo que a Colombia?

Ellos dirán que sí, porque son defensores del imperio de la ley. Nosotros también lo somos y por eso estamos librando una valerosa lucha contra la peor organización criminal del continente: las Farc.

Ernesto Yamhure es Politólogo egresado de la Universidad del Rosario, graduado con honores. Ha sido diplomático durante los tres primeros años del primer Gobierno del Presidente Álvaro Uribe Vélez ante los países Nórdicos. Es conocedor y estudioso de los grupos narcoterroristas. En la actualidad es columnista de El Espectador y consultor.

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