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La crisis siria y la nueva agenda internacional
02/11/2017

Ayuda militar norteamericana puede reavivar conflicto en Ucrania

Marcelo Rech, especial de Londres – 

El 19 de octubre, el Senado de los Estados Unidos ha aprobado, según el presidente de Ucrania, Pyotr Poroshenko, una ayuda financiera de unos US$ 500 millones que serán invertidos en la adquisición de “armas letales de carácter ofensivo”. El involucramiento norteamericano en la crisis podrá reavivar las tensiones y el conflicto en la región.

El senador republicano Will Hurd reconoció que la Casa Blanca estudia enviar ayuda al régimen ucraniano “para garantizar la defensa del país de la agresión rusa”, dijo en Washington. En Londres, la situación ucraniana ha ocupado parte de los debates en la Chatham House Conference, que ha reunido algunos de los principales analistas internacionales de más de 30 países.

Hay enorme preocupación en qué la crisis ruso-ucraniana retome niveles altos de tensión, principalmente cuando el Occidente necesita lidiar con Corea del Norte, Siria y el mismo Brexit. Lo que nadie desea en ese momento es que los Estados Unidos tiren gasolina en la hoguera.

“Ese dinero será destinado a la guerra, no a los temas sociales. Será solamente a la guerra. Eso significa que el número de víctimas en nuestro territorio puede aumentar”, afirmó el vice jefe del Comando Operacional de Donetsk, Eduard Basurin. No hay cualquier preocupación en esconder la alianza entre Kiev y Washington.

De acuerdo con analistas consultados en la capital británica, desde hace tres años Ucrania espera por la ayuda militar de Estados Unidos. Hasta entonces, Washington proveía municiones y equipos además de entrenamiento de soldados de la Guarda Nacional. La aprobación de medio millón de dólares en armas pesadas como misiles antitanque Javelin, podrá poner la crisis en otro nivel.

Como destaca Tim Marshall, una de las principales autoridades de Relaciones Internacionales del Reino Unido, con más de 25 años de coberturas periodísticas, “la Crimea hizo parte de Rusia durante dos siglos antes de ser transferida para la República Soviética de Ucrania, el 1954, por el presidente Khrushchev. Cuando Ucrania deja de ser soviética y mismo pro Rusa, Putin supo que la situación había que cambiar”, explicó.

E va más lejos: “¿los diplomáticos occidentales han percibido eso? Se no han percibido, desconocían la regla A, lección 1 de la Diplomacia para Principiantes: cuando confrontada con algo visto como una amenaza existencial, una grande potencia lanzará mano de la fuerza. Se percibieron, deben de haber considerado la toma de Crimea un precio razonable que pagar por el acercamiento de Ucrania a la Europa moderna y a la esfera de influencia del Occidente”, destacó.

Marshall señala que, considerando la geografía de Rusia, respetar la integridad territorial de Ucrania nunca ha sido realmente una opción. Vladimir Putin no sería el hombre que perdió Crimea y, con ella, el único puerto de aguas calientes a que Rusia tiene acceso (Sevastópol).

Nadie vino en defensa de Ucrania cuando esa perdió un territorio de las dimensiones de Bélgica. Según Tim Marshall, “la Rusia no podía soportar la perdida de Crimea, pero el Occidente sí que podía”.

Resta ahora saber para donde camina el conflicto y cuál es el grado de involucramiento de países como Estados Unidos. Europa ya daba como resuelta la cuestión. La necesidad del gas ruso para calentarlos en el invierno riguroso ha sido determinante para eso.

Marcelo Rech es periodista, director de InfoRel, especialista en Relaciones Internacionales, Estrategias y Políticas de Defensa, Terrorismo y Contrainsurgencia y el Impacto de los Derechos Humanos en los Conflictos Armados. E-mail: inforel@inforel.org.

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