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Energía

La Cumbre del Clima y las actividades económicas en el Ártico

Marcelo Rech

Mientras los líderes mundiales buscan un acuerdo sobre el clima que impida el aumento de las temperaturas en la Tierra, un hecho relevante viene siendo ignorado y puede resultar en serios daños a la seguridad ambiental: las actividades económicas en el Ártico, región rica en recursos naturales como petróleo, gas y minerías.  Crece cada día el interés de las grandes potencias por la explotación económica, lo que representa una grave amenaza para el planeta.

De acuerdo con estimativas preliminares, el Ártico sería responsable por hasta 25% de las reservas de petróleo y gas todavía no explotadas. Además de eso, es rico en oro, diamantes, platina, estaño, manganeso, níquel y chumbo. Como los grandes países vienen priorizando el transito marítimo por el Mar del Norte – se gasta mitad del tiempo en relación a la ruta tradicional entre Europa y Asia por el Canal de Suez – las actividades económicas dentro del Círculo Ártico son cada vez más intensas.

El problema es que ni todos observan y respetan los riesgos de desarrollo del Ártico. Estudio del Consejo Internacional de Transporte Limpio (ICCT), muestra que los mayores daños a la región son causados por las acciones de los Estados Unidos. La situación es tan seria que Washington ha despertado para los problemas irreversibles que pueden ser causados.

Recién el gobierno norteamericano dio inicio a una estrategia de planeamiento de su política económica para el Ártico. Mientras tanto, políticos y especialistas de los Estados Unidos están preocupados con el hecho de que el país quede por detrás de otras naciones como Rusia, por ejemplo, en términos de presencia militar y políticas de desarrollo para la región.

En septiembre, el presidente Barack Obama anunció en Alaska, que los Estados Unidos deben de acelerar la construcción de navíos quiebra-hielo para la Guardia Costera. Hoy, el país ocupa el 5º lugar en el número de embarcaciones de esta naturaleza, por detrás de Rusia, Suecia, Finlandia y Canadá.

Preocupa, sobre todo, las incoherencias. Washington había cerrado los programas de empresas nacionales e internacionales en el Ártico, pero acaba de autorizar la petrolífera Shell a prospectar petróleo en la región. La empresa utilizará dos sondas de perforación para el establecimiento de seis pozos en el Mar de Chukchi. La decisión de la Casa Blanca fue condenada por ambientalistas de todo el mundo.

Ellos consideran un error la autorización para ese tipo de actividad ya que las condiciones climáticas en el Ártico son complicadas y el ecosistema es frágil. En 2012, la misma Shell tuvo una de sus sondas encalladas y pagó más de US$ 1 millón en multas por la polución del agua y del aire.

Para el Consejo Americano para la Protección de los Recursos Naturales, una eventual fuga de petróleo en el Ártico sería imposible limpiar. El recelo es que una actividad permanente de producción resulte en accidentes como el registrado en el Golfo de México el 2010 cuando han sido despejados millones de barriles, causando daños incalculables al medio ambiente.

Varios de los parlamentarios norteamericanos evalúan cambiar la legislación para tornar aún más rigurosas las normas de explotación y producción de petróleo, especialmente en el Ártico. No sería una mala idea si el tema entrara de una vez en la agenda global sobre el clima.

Marcelo Rech es periodista y analista del Instituto InfoRel de Relaciones Internacionales y Defensa. E-mail: inforel@inforel.org.

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