No clasificado

Macri en Rusia: ¿un cambio de objetivos o de herramientas?
25/01/2018
La aventura nortecoreana de la Casa Blanca
14/02/2018

Olimpiada de los misiles nucleares

Marcelo Rech

El próximo 9 de febrero comenzará en PyeongChang, en Corea del Sur, la 23ª edición de los Juegos Olímpicos de Invierno que reunirá a casi tres mil atletas de 92 países, incluida Corea del Norte cuya delegación ya se encuentra en el país vecino. La participación de los norcoreanos acabó convirtiéndose en un tema de política internacional y, a pesar de muchas resistencias, Pyongyang decidió enviar una delegación como un gesto de buena voluntad, pues las tensiones en la Península Coreana continúan.

Los dos lados rechazan categóricamente el diálogo, lo que mantiene el suspenso en torno a un enfrentamiento militar. Para la gran mayoría de los expertos, Corea del Norte es la principal responsable del agravamiento de la situación en el Este Asiático.

Sin embargo, el papel desempeñado por Estados Unidos en la región contribuye con el discurso sostenido por el líder norcoreano, Kim Jong-un que ya vio “viejos amigos” de Washington ser barridos del poder cuando los intereses norteamericanos cambiaron. Así fue, por ejemplo, con Saddam Hussein, en Irak, y Muammar Kaddafi, en Libia. Países con los que Estados Unidos ha trabajado de forma fructífera en los últimos años, han acabado en una lista negra de “cómplices del terrorismo”.

El pasado justificaría el presente y Corea del Norte, a pesar de la grave crisis económica, estaría gastando millones en armas nucleares como forma de protegerse de lo que está por venir. Además, la decisión de Seúl de implantar un sistema de misiles antibalísticos ofrecido por Estados Unidos (THAAD), deja el ambiente aún más conturbado. La decisión fue adoptada justamente después de que Corea del Sur fue confirmada como sede de los Juegos Olímpicos de Invierno de este año.

Para el científico político Nicolas Levy, de la Academia Polaca de Ciencias, no se puede descartar un conflicto militar durante el evento. En su evaluación, Kim Jong-un no desistirá de su programa nuclear porque está convencido de que sólo estas armas lo protegerán de un posible ataque de Estados Unidos.

En muchos aspectos, debido a una política exterior errante por parte de Washington y Seúl, los próximos Juegos Olímpicos de Invierno podrán convertirse en las Olimpiadas de los misiles nucleares. Dadas las actuales circunstancias, el evento de PyeongChang aún podría ser trasladado a Múnich, Alemania, o Annecy, en Francia, ciudades que pelearon por el derecho de ser sede de los Juegos.

Marcelo Rech es periodista, director del InfoRel, especialista en Relaciones Internacionales, Estrategias y Políticas de Defensa, Terrorismo y Contrainsurgencia y el Impacto de los Derechos Humanos en los Conflictos Armados. E-mail: inforel@inforel.org.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *