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Palabras del Presidente Juan Manuel Santos en el a

Palabras del Presidente Juan Manuel Santos en el almuerzo ofrecido por el Presidente Luiz Inácio Lula da Silva

“Muchas gracias, Presidente Lula da Silva, y muchas gracias a su señora esposa, doña Marisa Letícia, por su cálida bienvenida y su generosa invitación a visitar este magnífico y querido país de Brasil.

 

Nos sentimos, de corazón, muy contentos de estar acá, y de que mi primer viaje oficial a un Estado extranjero, como Presidente de Colombia, sea a este país vecino, por el que sentimos tanta admiración y tanto cariño.

 

Traigo el afecto y la amistad de cerca de 45 millones de colombianos a los más de 200 millones de brasileños que conforman esta gran nación.

 

Brasil, presidente Lula, tiene una imagen muy clara en todos los niños y adultos de Colombia.

 

Es una camiseta amarilla, parecida a la nuestra, que representa el éxito y la recompensa al esfuerzo y a la pasión brasileña por el fútbol, una pasión que compartimos.

 

Pero sabemos que Brasil es mucho más que fútbol.

 

Es un país inmensamente rico en recursos naturales, el más megadiverso del planeta, con una población que reúne la pluralidad racial y cultural de la humanidad.

 

Brasil, la hoy orgullosa octava potencia económica del mundo, es un país innovador, de grandes proyectos de infraestructura, de impresionantes ciudades modernas, de bellas playas e interminables selvas, que comparte con nosotros el tesoro de la Amazonía.

 

Estamos unidos por ese verde océano de árboles, de fauna, de recursos naturales, que es con justicia denominado “el pulmón del planeta” y que tenemos la obligación de preservar y defender, como lo hacemos desde la Organización del Tratado de Cooperación Amazónica, con sede en esta ciudad de Brasilia.

 

Brasil, para los colombianos, es básicamente un país amigo, un país solidario, un país con el compartimos nuestra segunda frontera terrestre más extensa y con el que trabajamos y queremos seguir trabajando por una América Latina más próspera y con menos pobreza.

 

Es también un país de prodigios musicales, desde el clásico Heitor Villalobos hasta los entrañables maestros de la samba y el bossa nova.

 

No más anoche, en Bogotá, estaba presentándose –con lleno total– Toquinho, ese músico genial que acompañó por tantos años al inolvidable Vinicius de Moraes, cuyas obras siguen tan vivas en nuestra memoria como el cadencioso caminar de una garota en Ipanema.

 

¡Qué bonito imaginar los acordes de felicidad y de saudade de la guitarra brasileña surcando el aire de la noche bogotana!

 

Pero compartimos, Presidente Lula, más que la Amazonía y más que la afinidad cultural y musical.

 

Compartimos, esencialmente, principios democráticos valiosos para nuestras sociedades y para la construcción de la Comunidad Sudamericana.

 

El respeto por las diferencias, el cumplimiento de los principios del derecho internacional y el diálogo y la negociación como esencia de las relaciones internacionales, son elementos fundamentales que nos permiten afianzar nuestros vínculos, así como nuestra participación en los organismos subregionales, regionales y globales.

 

Celebramos que nuestro comercio bilateral, que hace una década no llegaba a los 500 millones de dólares, hoy sobrepasa los 2.600 millones, con tendencia creciente, y que las inversiones recíprocas vayan también en aumento.

 

Brasil y Colombia, por su buen comportamiento macroeconómico, sus grandes recursos, sus potenciales económicos y de biodiversidad, tienen y tendrán en el corto plazo un papel fundamental que jugar en América Latina.

 

Reconozco que Brasil es un gigante al lado de Colombia, pero, guardadas proporciones, hay más coincidencias que diferencias en nuestras capacidades.

 

Precisamente es por nuestras grandes coincidencias que en esta visita firmamos acuerdos de diversa índole que nos acercarán aún más y fortalecerán nuestro potencial.

 

Veo con gran beneplácito el acuerdo de permiso de residencia, estudio y trabajo a nacionales fronterizos colombianos y brasileños, y documento especial fronterizo.

 

También los convenios de cooperación técnica para el cultivo del cacao y del caucho.; uno muy importante entre el SENA y el SENAI en Leticia; otro para temas de desarrollo fronterizo con recursos no reembolsables de la CAF, y otro convenio entre Colciencias y CAPES para el desarrollo académico y científico, temas esenciales en este siglo de la información y la tecnología.

 

Y que también hablamos, usted y yo, Presidente, sobre la importancia de la educación como vehículo de movilidad social. Y tenemos nosotros que aprender mucho de ustedes.

 

También resalto el acuerdo de cooperación entre nuestras respectivas Policías, que es sin duda fundamental para enfrentar con mayor efectividad y coordinación los desafíos comunes en materia de seguridad.

 

Sin embargo, más allá de los acuerdos concretos, Presidente Lula, valoro esta visita porque es la oportunidad para honrar a una gran nación y a un líder que ha sabido impulsar a la región en esfuerzos de unidad, diálogo, cooperación y solidaridad.

 

Permítame que repita aquí en Brasilia, querido Presidente, las palabras que ya me escuchó el día de mi posesión en Bogotá:

 

Cada país de nuestra región tiene grandes fortalezas, pero si trabajamos juntos todos los países ¡seremos una gran potencia!

 

Creemos firmemente en la unidad y la confraternidad latinoamericana, que son el imperativo de nuestros tiempos.

 

Tenemos que apostar por esa unidad, que debe estar por encima de cualquier diferencia ideológica o política.

 

Porque es posible pensar diferente y mantener unas buenas relaciones.

 

Por eso resulta tan positivo que las tensiones que existían en el escenario regional estén cediendo al fin, porque cuando los gobernantes pelean son los pueblos los que sufren.

 

Tenemos frente a nosotros un gran reto, en el que hemos ido avanzando –con mayor celeridad Brasil que Colombia, debo reconocerlo– como lo es la reducción de la pobreza y la inequidad en nuestros pueblos.

 

Pero me gusta mucho una frase suya, Presidente Lula: “Los problemas existen para que podamos resolverlos”.

 

Aquí estamos dos naciones amigas, con propósitos comunes y afectos mutuos, para buscar la mejor forma de resolver los problemas de tantos que, en nuestro continente, en nuestros territorios, siguen esperando que se cumpla para ellos la promesa de una vida mejor, con condiciones de vida dignas.

 

Desde mi posesión, hace menos de un mes, he invitado a los colombianos a unirnos en torno al propósito de crear prosperidad social a través de la creación de trabajo y la reducción del desempleo.

 

Hemos establecido acuerdos con los gremios del sector privado, con las centrales obreras, con los partidos políticos, para trabajar juntos, sin egoísmos, en torno a ese objetivo.

 

Sabemos que tenemos todas las condiciones para despegar hacia un porvenir de mayor equidad, de mayor competitividad e inserción en el mercado global.

 

Así como Brasil encabezó la lista de los países BRIC, acuñada por el banco Goldman Sachs para referirse a los países con mayor futuro en el mundo, ahora Colombia también lidera una nueva lista de países denominados CIVETS, identificada por el presidente del banco HSBC, que agrupa a los países más promisorios para invertir en ellos.

 

Éste es un momento para trabajar unidos, Presidente Lula; para construir unidos, para levantar unidos una región más próspera e igualitaria, donde las diversidades ideológicas no sean obstáculo sino una fortaleza para la cooperación en torno al desarrollo.

 

Es un momento para pensar en grande; ¡para soñar en grande!

 

Hoy podemos decir, mirando nuestras riquezas naturales y humanas, constatando la solidez que demostraron nuestras economías frente a la reciente crisis financiera mundial, teniendo en cuenta las nuevas prioridades del planeta centradas en el aprovechamiento de la biodiversidad, y su capacidad para alimentar el mundo, que América Latina, y en especial Suramérica, se enfrenta a su mejor momento.

 

¡Ésta puede ser la Década de América Latina!

 

La historia abre cada tanto un horizonte de oportunidades a los pueblos, y yo estoy convencido de que las circunstancias actuales marcan a nuestra región un destino de grandeza.

 

Después de dos siglos de los procesos de independencia de muchas de nuestras naciones, después de dos siglos de estar a la zaga del progreso, nos llegó por fin nuestro momento.

 

El momento para despertar y despegar por la aerovía del futuro; el momento de cerca de 600 millones de habitantes de nuestra región para acceder por fin a la prosperidad económica y social.

 

Brasil es un gran ejemplo de que sí se pueden alcanzar grandes metas, y en toda América Latina y el Caribe estamos listos para transitar la misma senda.

 

Porque repito: Ésta puede ser, ésta es LA DÉCADA DE AMÉRICA LATINA.

 

Permítame terminar estas palabras, reiterando mi gratitud por su hospitalidad y su invitación, presidente Lula, con una frase que tomo prestada del inspirador escritor brasileño Paulo Coelho, que resume el espíritu de nuestras relaciones en este tiempo tan promisorio para nuestra región:

 

“El mundo está en las manos de aquellos que tienen el coraje de soñar y correr el riesgo de vivir sus sueños”.

 

Muchas gracias”.

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