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Una complicación de nombre Irán

Una complicación de nombre Irán

Marcelo Rech

Cuando Brasil y Turquía abrazaron la causa iraní y facilitaron un acuerdo alrededor del programa nuclear del país, la comunidad internacional reaccionó negativamente.

Estados Unidos incentivaron el presidente Lula para que llevase el tema con Mahmoud Ahmadinejad, creyendo que el brasileño no lo haría.

Lula nunca tuvo coraje para discutir derechos humanos con los hermanos Castro, ¿por qué iba arriesgar su prestigio con un líder musulmán con el cual no posee ningún lazo?

Teherán aceptó el acuerdo. El Brasil de Lula y Amorim celebraron.

Los desconfiados de siempre reaccionaron con mas sanciones en el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas.

Algunos adoptaron sanciones unilaterales y la Unión Europea siguió al tanto la tendencia global.

Brasil hizo lo correcto al priorizar el dialogo al aislamiento.

El no cumplimiento del acuerdo por parte de Ahmadinejad no pondría mal a Brasil, sino el propio iraní.

Siguiendo una tradición histórica, Brasil internalizó las sanciones aprobadas por la ONU aunque con su voto en contra.

Entretanto, la situación se ha complicado con el esfuerzo desmedido hecho por Itamaraty para conceder asilo político a la iraní acusada de adulterio y asesinato.

El ministro Celso Amorim dijo reiteradas veces que el país había formalizado la propuesta a Irán de recibirla como asilada.

Mohsen Shaterzadeh, embajador iraní en Brasil, afirmó que ese ofrecimiento no ocurrió.

Nuestro canciller declaró que el embajador brasileño en Teherán había manifestado el deseo de Lula a las autoridades del país y que el Itamaraty entendía que el gesto implicaba formalidad a la causa.

El presidente Mahmoud Ahmadinejad dijo que Lula está mal informado con respeto al tema y negó que entregará Sakineh Ashtiani.

Autoridades iranís  reclaman que Brasil se mete en un asunto interno.

Para empeorar, el ministro de Derechos Humanos, Paulo Vanucchi, rotula a Ahmadinejad de dictador.

No debe de ser esa la opinión de la mayoría en el gobierno Lula.

Brasil, según parece, encontró  un gran problema al intentar parecer un defensor fervoroso de los derechos humanos.

Al buscar el dialogo alrededor del programa nuclear, Lula podría recuperar parte del prestigio internacional perdido pos sus declaraciones en La Habana, el día que el disidente Orlando Zapata sería enterrado.

Para Lula, Zapata, quienes se murió después de una huelga de hambre contra el régimen castrista, no era más que un criminoso común.

Además, Brasil defiende en la ONU que la Organización busque el dialogo con los dictadores antes de sancionarlos.

Intenta así enseñar alguna coherencia.

Difícil entender.

Salir de esta confusión teniendo algún respeto de las partes será mucho más complicado.

Marcelo Rech es periodista,  editor de InfoRel y experto en Relaciones  Internacionales, Estrategias y Políticas de Defensa y Terrorismo e Contrainsurgencia. correo: inforel@inforel.org

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