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Integración Regional
31/12/2015
Diplomacia
24/01/2016

Entrevista

UNASUR defiende pasar de la Visión a la Acción y destaca calidad de la democracia en la región

Marcelo Rech, especial de Quito, Ecuador

Ernesto Samper Pizano, 65, ex presidente de Colombia entre 1994 y 1998, es el actual Secretario General de la Unión de Naciones Suramericanas (UNASUR), cargo asumido en agosto de 2014 para un mandato de dos años. Cuarto Secretario General de UNASUR, Samper empezó a trabajar ya en la sede permanente del mecanismo, construida en Mitad del Mundo, cerca de Quito.

Posesionado en el puesto por el presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, en Caracas, Ernesto Samper afirmó en la época que “para nadie es un misterio que en la región existen dos visiones ideológicas”, pero se puede vivir “perfectamente sin necesidad de abrir una especie de batalla ideológica que no tiene ningún sentido”.

En Ecuador por ocasión de la IV Cumbre de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (CELAC), Samper concedió la siguiente entrevista Exclusiva a InfoRel.

¿Como usted evalúa el momento vivido por Unasur y los desafíos por delante para el año 2016?

UNASUR está viviendo el mismo proceso de adaptación que los países de la UNIÓN, es decir, ajustándose a una economía en descenso y a una política, en consecuencia, de mayores extensiones. Nuestro desafío para este año es que los procesos de ajuste fiscal y macroeconómico que debe vivir la región, no perjudiquen los logros conseguidos en los últimos años en materia de reducción de la pobreza y los avance sociales. Asimismo, encarar el reto que se deriva de encontrar nuevas oportunidades de crecimiento dentro de la región expandiendo el comercio intrarregional y creando cadenas sociales de valor con el fin de estimular a su vez la competitividad, tal como nos hemos propuesta en la agenda económica. Finalmente, para UNASUR es fundamental y en eso se concentran esfuerzos, en la preservación de la continuidad democrática regional, a pesar de los factores adversos.

¿Usted cree que UNASUR y sus consejos vienen cumpliendo con sus roles en la región? ¿Por qué?

Además de ser un escenario de diálogo político sobre temas fundamentales como la paz, la democracia y los derechos humanos, UNASUR se ha esmerado por generar, a través de sus doce Consejos Sectoriales y grupos de trabajo (que forman una especie de Gabinete Regional) políticas públicas sectoriales y en donde el concurso de varios países de la región es clave para asegurar su éxito. Esta tarea se sigue cumpliendo de manera efectiva y este año, seguramente incorporara se emprenderán acciones destinadas a aliviar o a superar la desaceleración económica.

¿En su opinión qué debe de cambiar en UNASUR para que el mecanismo sea más afectivo y tenga en reconocimiento de la sociedad de los países miembros?

UNASUR, como lo he propuesto a lo largo de este primer año como Secretario General, debe pasar de la Visión a la Acción. Es decir, debemos avanzar en la concreción de la integración con hechos que legitimen ante los 413 millones de suramericanos el proceso regionalista en el que se han comprometido los doce países. Corredores bioceánicos, bancos de precios de medicamentos, homologación de títulos profesionales, pasaporte regional, visas de trabajo, (estas tres como parte del proyecto de ciudadanía suramericana), y redes científicas, entre otros forman parte de esta propuesta de pasar de la teoría a la acción.

UNASUR cuenta con 12 consejos. ¿Usted diría que funcionan de acuerdo con las expectativas de la región? ¿Qué habría de mejorar para que la percepción fuera otra?

Como en los entornos nacionales, hay unos temas que avanzan más rápidamente que otros. Los Consejos de Defensa, Electoral y Salud han sido muy dinámicos en su comportamiento, otros van en otra dinámica. Pero, en esencia, todos están funcionando a partir de unas Agendas que ya fueron definidas y unos Planes de Acción que la están desarrollando. Este año introduciremos la novedad transversalizar el medio ambiente, los derechos humanos y la igualdad de género a las materias sectoriales para que se incorporen a las prácticas institucionales del bloque. Con ese espíritu se realizaron tres seminarios auspiciados por las Naciones Unidas y que permitieron avanzar en una metodología para lograr este propósito.

Uno de los consejos más conocidos es el de Defensa. ¿Cómo evalúa sus logros y que podemos esperar de la Escuela Suramericana de Defensa que debe de empezar los cursos el 2016?

El logro más importante conseguido a través del Consejo de Defensa Suramericano consiste en la concreción de un escenario en el cual las cúpulas militares se encuentran no para discutir, como antes, probables hipótesis de conflicto entre nosotros como países vecinos, sino hipótesis de confianza basadas en la forma de enfrentar los desafíos a la seguridad regional, y cuyas amenazas presentan características totalmente distintas a las de hace 20 años. Definir esas nuevas condiciones de la seguridad regional, es el mayor desafío que tiene hoy el Consejo de Defensa, y para ello se apoyará tanto en el Centro de Estudios Estratégicos de Defensa  como en la Escuela Suramericana de Defensa.

¿En términos de acciones políticas, qué destacaría usted como principal desafío para la UNASUR? ¿La crisis en Venezuela? ¿El tema migratorio con los haitianos? ¿La demanda marítima entre Chile y Bolivia? ¿El diferendo fronterizo entre Venezuela y Guyana? ¿Cómo participa y como debería de participar UNASUR en esos conflictos?

UNASUR sigue con especial atención la evolución de éstos temas, que podríamos llamar de coyuntura y que son normales en comunidades de países que conviven o tienen relaciones fronterizas. Nosotros no intervenimos en la solución de diferencias entre países,  a menos que sea solicitada expresamente por sus partes. Actuamos en estos casos, como dicen los abogados, "a petición de parte". Nuestras mayores preocupaciones este año tienen que ver con la adaptación a la desaceleración económica, mantener al margen sus efectos sobre los niveles de inclusión social y la preservación, dentro de este cuadro, de las salidas democráticas.

¿Como cree usted la UNASUR debería de trabajar junto a otros mecanismos como la Celac, por ejemplo? ¿Es posible que en nuestra región haya tantos mecanismos de integración al mismo tiempo? ¿No sería el momento de reunirlos todos en un único mecanismo, darle institucionalidad y respaldo político para que las cosas arranquen en nuestra región?

Es cierto que estamos sobresaturados de mecanismos de integración y que esta circunstancia dificulta la integración. Empero, la solución no consiste en desaparecer todos los mecanismos sino en tratar de conseguir, a través de un proceso de convergencia, la sumatoria de fortalezas la eliminación de las duplicidades y la especialización en áreas de interés específico

¿En términos presupuestarios, los países vienen cumpliendo con sus obligaciones con UNASUR? ¿Que habría que hacer para que ese tema le diera al mecanismo mejores condiciones de actuación?

UNASUR no se ha "librado" de los ajustes presupuestales de cada país y es normal que así sea. Esta circunstancia tampoco nos impide, después de ajustar nuestro propio cinturón, formular a los países miembros consideraciones validas sobre la necesidad de mantener su apoyo financiero a la UNIÓN.

Usted ha sido presidente de Colombia, país que está involucrado en un proceso de paz. El presidente Juan Manuel Santos viene repitiendo la importancia del apoyo y del respaldo de los países de la zona a ese proceso. ¿Usted cree que lo está recibiendo? ¿Que la región está suficientemente sensible a la importancia que el fin de ese conflicto tiene para el conjunto de los países de Suramérica? La percepción es que países europeos e los EEUU estarían mucho más interesados en el tema.

Todo el mundo está interesado en el proceso de paz de Colombia pero los países que pueden aportar de manera más consistente son aquellos que han sentido de cerca o en carne propia, los efectos colaterales de la violencia colombiana. Este conflicto armado es el último de hemisferio. Su superación nos permitirá mostrar con orgullo ante el mundo, nuestra condición como la zona más pacífica del mundo en términos de conflictos armados y en la ausencia de armas nucleares. Son condiciones que confirman a América Latina como una zona comprometida con la paz.

¿Como evalúa usted la calidad de la democracia en nuestra región? ¿Y cómo esa democracia puede funcionar para que la zona logre mejorar sus condiciones ya que sigue siendo de las más desiguales del mundo?

Usted lo ha dicho: la calidad de la democracia suramericana depende hoy de su legitimidad. Ésta tiene que ver con lo que logremos avanzar en materia de inclusión social, de control político y de lograr equilibrios en nuestros sistemas productivos y distributivos, que permitan que la igualdad política en términos democráticos, se traduzca en una equidad material, que nos permita abandonar el deshonroso título de ser el continente más desigual del planeta.

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