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La nueva Doctrina Monroe y la política de intervención de los EEUU en el mundo

La nueva Doctrina Monroe y la política de intervención de los EEUU en el mundo

17 de dezembro de 2019 - 08:00
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Marcelo Rech

El 2 de diciembre de 1823, el entonces presidente de los Estados Unidos, James Monroe, presentó junto al Congreso norteamericano, la esencia de lo que sería conocido como la Doctrina Monroe, un conjunto de acciones que pretendía impedir la presencia colonial europea en las Américas.

En el año 1904, bajo la presidencia de Theodore Roosevelt, los Estados Unidos se declararon dispuestos a ocupar militarmente los países que estuvieron pasando por una crisis. Roosevelt ha expresado su convicción de que una nación que logra mantener el orden y cumplir con sus obligaciones no necesitaba temer la interferencia de los Estados Unidos.

El llamado Corolario Roosevelt, funcionó como una especie de enmienda a la Doctrina Monroe y definió sus parámetros básicos que justificaron aproximadamente 50 intervenciones militares directas de los Estados Unidos en América Latina.

Los Estados Unidos se concedieron el derecho de ser el “poder policial internacional” en todo el hemisferio occidental, atribuyéndose el “derecho” de deponer, por la fuerza, gobiernos que entrasen en conflicto con los intereses norteamericanos (bancos y corporaciones).

En la segunda mitad del siglo 20, la Doctrina Monroe estaba inseparablemente asociada al régimen de “Seguridad Nacional” en todo el hemisferio y al anticomunismo, destinado a preservar América Latina como esfera de influencia de los Estados Unidos y reprimir los movimientos revolucionarios. Ha sido una época marcada por la imposición de gobiernos de fachada con dictaduras civiles y militares, lo que sirvió para cuñar la expresión “Repúblicas de Bananas” en toda la región.

En nombre de la Doctrina Monroe, centenas de millares de opositores a dominación de los Estados Unidos y de los regímenes militares han sido asesinados, torturados y presos. Los registros históricos son vergonzosos. En nombre de sus intereses, los Estados Unidos cerraron los ojos para regímenes sanguinarios, altamente corruptos y extremamente violadores.

John Kerry, Secretario de Estado en el gobierno Obama, dijo en un discurso en la Organización de los Estados Americanos (OEA) el 2013, que la época de la Doctrina Monroe se había terminado. Kerry prometió que Washington abandonara la política de intervenciones y que, a partir de aquel momento, los países de América Latina serían tratados como socios.

Por otro lado, lo que vimos hoy, es el resurgimiento de esa doctrina por medio de operaciones que buscan derribar gobiernos y establecer nuevas realidades políticas, siempre de acuerdo con los intereses norteamericanos. Pese la calamitosa situación por la que pasa Venezuela y todos los reparos que deben ser hechos, de forma contundente, al régimen chavista en vigor, los Estados Unidos operan para derribar, por medio de un golpe, al gobierno de Nicolás Maduro.

En ese sentido, Washington alimenta las acciones del autoproclamado presidente interino Juan Guaidó, un político que ya ha demostrado no reunir las condiciones para liderar una transición democrática en aquel país. Además, los Estados Unidos aplican sanciones unilaterales y bastante cuestionables contra Venezuela y otros países, como Cuba, por ejemplo.

Es un hecho que las sanciones impuestas por el gobierno Trump impactan apenas a la pobreza y el hambre de los venezolanos, no produciendo resultados objetivos contra los líderes del régimen. Convencido de eso, el presidente de los Estados Unidos viene reafirmando que “todas las opciones son posibles”, en una amenaza clara de retomar la política de intervención militar, algo que los países latinoamericanos rechazan fuertemente.

En el mes de abril, los Estados Unidos estuvieron por detrás de una insurrección militar que pretendía poner fin al gobierno de Maduro, pero el tiro salió por la culata. Guaidó perdió credibilidad y la oposición venezolana rachó de vez. La situación ha dejado no apenas los Estados Unidos, sino otros 54 países – incluyendo Brasil – en una situación delicada. En enero, Guaidó concluye como presidente de la Asamblea Nacional y, legalmente, perderá el reconocimiento de todos los que apostaban en una caída rápida de Maduro.

Por medio del renacimiento de la Doctrina Monroe, los Estados Unidos buscan establecer su hegemonía en el mundo, no apenas en Venezuela o Cuba, sino también en Irán, en el Medio Oriente y en Asia. En el centro de esa obsesión, está el control, sin obstáculos, de todas las reservas mundiales de energía (recursos naturales), incluso de América Latina.

Marcelo Rech es periodista y editor de InfoRel. E-mail: inforel@inforel.org.