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04/04/2006
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04/04/2006

Integración

Los cimientos de la integración

Luiz Inácio Lula da Silva

En estos poco más de tres años de gobierno, me dediqué personalmente a hacer avanzar la unidad de América Latina y, en particular, de América del Sur.

Siempre tuve el convencimiento de que nuestros países solo superarán los desafíos del desarrollo y de la desigualdad social cuando sean capaces de juntar sus voces en el concierto internacional y de sumar su potencial económico y productivo.

La experiencia muestra que no hay otro camino para nosotros sino el de la unión y la integración de nuestras economías y sociedades.

He insistido en que la importante red de acuerdos comerciales de los que ya disponemos requiere una malla eficaz de conexiones energéticas, viales y de comunicaciones entre nuestros países para generar el incremento del intercambio regional que ambicionamos.

Solamente la integración de la infraestructura física permitirá la circulación eficiente de bienes y servicios en la región y, así, la creación de cadenas productivas y de industrias verdaderamente regionales, que hagan viable la inserción competitiva de nuestros países en una economía cada vez más globalizada.

En este esfuerzo inédito de creación de una infraestructura integrada, estamos generando nuevos frentes de trabajo y oportunidades, además de rescatar a poblaciones históricamente marginadas de los centros dinámicos de nuestras economías, como es el caso de las comunidades de frontera y amazónicas.

La integración que perseguimos anhela primordialmente mejorar las condiciones de vida de nuestras poblaciones, reduciendo la pobreza y dándole al concepto de ciudadanía un sentido concreto.

En América del Sur estamos avanzando en la ejecución de una serie de obras que constituyen el sostén de una verdadera comunidad regional.

Cada país eligió por lo menos dos proyectos prioritarios, que componen la agenda inmediata de la Iniciativa para la Integración de la Infraestructura Regional Suramericana [Iirsa].

Tales emprendimientos tienen un evidente efecto multiplicador para nuestro desarrollo económico y social, en la medida en que atraen inversiones, fomentan negocios, modernizan nuestras estructuras productivas y multiplican puestos de trabajo.

Este proyecto común requiere soluciones innovadoras de financiamiento. Implica un compromiso de los poderes públicos, de los sectores empresariales y de los organismos nacionales y regionales de fomento. El gobierno brasileño ha hecho su parte.

Por medio del Banco Nacional de Desarrollo Económico y Social [BNDES] y del Programa de Financiamiento a las Exportaciones [Proex] del Banco del Brasil, estamos promoviendo la exportación de bienes y servicios que interesan directamente a la integración continental.

Se encuentran en marcha –o en etapa avanzada de negociación– 41 proyectos con financiamiento brasileño, por un total de 4,2 mil millones de dólares.

La Corporación Andina de Fomento [CAF] ha cumplido también un papel relevante en viabilizar esas obras, ya sea por medio de financiamientos o por el de garantías al crédito. En el 2005, Brasil decidió incorporarse como miembro pleno de la CAF y aumentar su aporte de capital a la institución.

Otra herramienta importante de esa ingeniería financiera regional ha sido el Convenio de Créditos Recíprocos de la Aladi.

Frente a la envergadura del desafío de construir e integrar la infraestructura regional, los recursos y las modalidades de financiamiento existentes son, sin embargo, insuficientes.

Por eso juzgo muy oportuna la iniciativa de poner estas cuestiones en el centro de la agenda de la reunión de la Asamblea de Gobernadores del Banco Interamericano de Desarrollo [BID], que se realizará en Belo Horizonte [Brasil], del 3 al 5 de abril.

Desde su creación, en el año de 1959, el BID ha contribuido a aproximar a los sectores públicos y empresariales de nuestro continente en la búsqueda de soluciones creativas para el financiamiento del desarrollo económico y social.

En las conversaciones que he tenido con el nuevo presidente del BID, Luis Alberto Moreno, coincidimos sobre la importancia que los temas de infraestructura deben tener en las actividades del Banco.

Estoy seguro de que la reunión de Belo Horizonte confirmará nuestra unión de propósitos y abrirá nuevas perspectivas para realizar el pleno potencial de integración solidaria de nuestro continente.

Luiz Inácio Lula da Silva é presidente de la República Federativa del Brasil. Artículo exclusivo para EL TIEMPO, en Colombia.

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