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Pronunciamiento del Rey Mohammed VI ante la 28° Cumbre de la Unión Africana (UA)
31/01/2017 - 17h23

Loor a Dios, la oración y el saludo sean sobre nuestro señor Enviado de Dios, su familia y compañeros,

Excelentísimo Señor Presidente Alpha Condé, Presidente de la 28ª Cumbre de la UA,

Señoras y Señores Jefes de Estado y de Gobierno,

Señora Presidenta de la Comisión,

Excelencias, Señoras y Señores,

¡Bello es el día en que regresamos a casa tras una ausencia muy larga! ¡Bello es el día en que llevamos el corazón al hogar amado! África es Mi Continente y Mi casa.

Por fin vuelvo a casa, y feliz es nuestro reencuentro. Les echo de menos a todos.

Por llo, queridos Hermanos Jefes de Estado, sin esperar la finalización de las formalidades jurídicas y protocolarias, al término de las cuales el Reino ocupará de nuevo su asiento en el seno de la Organización, me he empeñado, desde ahora, en efectuar este viaje para hablar ante Ustedes.

El apoyo franco y masivo que Marruecos ha recibido, muestra la fuerza de los lazos que nos unen.

La retirada de la OUA fue necesaria: ello permitió que la acción de Marruecos haya vuelto a centrarse en el continente, mostrando cuán indispensable es África para Marruecos, así como Marruecos para África.

¡Hemos madurado nuestra reflexión a tal respecto, y ahora es algo evidente!

Ya es hora de volver a casa: en un momento en que el Reino se considera como una de las naciones africanas más desarrolladas, y cuando una mayoría de países miembros aspiran a nuestro regreso, hemos escogido el reencuentro con la familia.

¡Una familia que realmente no hemos abandonado!

Efectivamente, a pesar de los años en que estuvimos ausentes de las instancias de la UA, nuestros vínculos, que jamás se rompieron, guardaron toda su fuerza, y los países africanos hermanos siempre han contado con nosotros:

Unas relaciones bilaterales fuertes fueron de este modo desarrolladas de manera significativa: desde el año 2000, Marruecos ha concluido, en diferentes dominios de cooperación, aproximadamente un millar de acuerdos con los países africanos.

A título comparativo, ¿sabían Ustedes que entre 1956 y 1999, 515 acuerdos fueron firmados, mientras que a partir del año 2000, encontramos 949, es decir, casi el doble?

Durante estos años, he querido aportar personalmente un impulso concreto a estas acciones, multiplicando las visitas a las distintas subregiones de África.

Con ocasión de cada una de las 46 visitas, que he efectuado a 25 países africanos, numerosos acuerdos fueron firmados tanto en el sector público como en el privado.

Nuestra acción se ha centrado de manera particular en la cuestión de la formación que se halla en el centro de nuestra cooperación con los países hermanos. Así pues, los ciudadanos africanos pudieron seguir su formación superior en Marruecos, gracias a miles de becas que les fueron otorgadas.

Por otra parte, determinados proyectos estratégicos de envergadura fueron establecidos con ocasión de mis visitas a estos países: En primer lugar, he tenido el placer de iniciar el proyecto del Gaseoducto África Atlántico, con Mi Hermano Su Excelencia el Señor Muhammadu Buhari, Presidente de la República Federal de Nigeria.

Este proyecto permitirá naturalmente el transporte del gas desde los países productores hacia Europa. Pero, además, beneficiará a toda África del Oeste.

Efectivamente, contribuirá a la estructuración de un mercado regional de la electricidad, constituyendo una fuente sustancial de energía al servicio del desarrollo industrial, mejorando la competitividad económica y acelerando el desarrollo social.

Por lo tanto, este proyecto podrá crear riquezas para los países y poblaciones ribereños, instaurando un movimiento decisivo de impulso y originando la aparición y desarrollo de proyectos paralelos.

Además, permitirá establecer relaciones bilaterales y multilaterales, más apaciguadas, dando lugar a un entorno propicio para el desarrollo y el crecimiento.

En segundo lugar, en el marco de proyectos tendentes a mejorar la productividad agrícola y a favorecer la seguridad alimentaria y el desarrollo rural, se establecieron unidades de producción de fertilizantes con Etiopía y Nigeria. Los beneficios de este proyecto se extenderán al conjunto del continente.

¡Sabemos que el gas y el petróleo no satisfarán nuestras necesidades alimentarias básicas! Sin embargo, ¿No es la seguridad alimentaria el gran reto de África?

He aquí el sentido de la Iniciativa para la Adaptación de la Agricultura Africana al cambio climático, denominada "Iniciativa Triple A", que hemos promovido con ocasión de la COP22. Dicha iniciativa constituye una respuesta innovadora y muy concreta frente a los desafíos comunes planteados por los cambios climáticos.

A partir de su lanzamiento, fue inmediatamente adoptada por una treintena de países africanos.

" La Iniciativa Triple A" tiene por objetivo movilizar una financiación más importante a favor de la Adaptación de la pequeña Agricultura Africana, acompañando igualmente la estructuración y aceleración de proyectos agrícolas en África, apoyándose sobre cuatro programas:

la gestión racionalizada de los suelos; el control sostenible del agua agrícola; la gestión de los riesgos climáticos; y la financiación solidaria de los pequeños portadores de proyectos.

Tal iniciativa constituyó uno de los ejes fuertes de la Cumbre Africana de la Acción, que he tenido el privilegio de presidir en Marraquech, en noviembre pasado.

Finalmente, nuestros lazos también permanecieron fuertes en términos de seguridad y de paz.

¿Acaso habría que recordar que siempre hemos estado presentes cuando se trató de defender la estabilidad del continente?

En este sentido, Marruecos participó, desde su independencia, en seis operaciones de mantenimiento de la paz de las Naciones Unidas en África, desplegando a miles de hombres en los diferentes teatros de operaciones.

Las tropas marroquíes se hallan actualmente desplegadas en la RCA y en la RDC.

De igual modo, Marruecos ha llevado a cabo mediaciones que aportaron un avance sustancial de la causa de la paz, particularmente en Libia y en la región del Río Mano.

Excelencias, Señoras y Señores,

Mi visión de la cooperación Sur-Sur es clara y constante: Mi país comparte lo que posee, sin ostentaciones.

En el marco de una colaboración ilustrada, Marruecos, actor económico de primer plano en África, será un motor del desarrollo compartido.

En el interior de mi país, los subsaharianos son recibidos en los términos que hemos anunciado: en este sentido, fueron lanzadas varias operaciones de regularización; de las que más de 25.000 personas se beneficiaron en una primera fase.

La segunda acaba de ser lanzada con éxito hace pocas semanas, con el mismo espíritu de solidaridad y humanismo. Estamos realmente orgullosos de estas acciones.

Se trata de acciones necesarias y vitales para estos hombres y mujeres que están padeciendo la clandestinidad, desde hace mucho tiempo.

Actuamos para que estas personas no vivan más al margen, sin empleo, sin cuidados médicos, sin alojamiento, sin acceso a la educación.

Actuamos para que las parejas, sobre todo aquellas mixtas, compuestas de marroquíes y subsaharianos, no sean separadas.

Todas estas acciones constructivas a favor de los inmigrantes, han conseguido justamente confortar la imagen de Marruecos, reforzando los lazos que ya habíamos establecido.

Algunos pretenden que, mediante este compromiso, Marruecos busca alcanzar el liderazgo en África. Por mi parte, les contesto, Marruecos quiere otorgar el liderazgo a África.   

Excelencias, Señoras y Señores,

Sabemos que en torno a nosotros no se da la unanimidad en el seno de esta noble asamblea.

¡De ningún modo es intención nuestra suscitar un debate estéril! ¡En absoluto pretendemos dividir, como algunos quieren insinuar!

Ustedes mismos verán que en cuanto Marruecos ocupe su asiento, de manera efectiva, y pueda aportar su contribución a la agenda de actividades, su acción contribuirá a federar e impulsar dicha acción.

Hemos participado en la creación de este bello edificio panafricano y, como es natural, deseamos recuperar el lugar que nos corresponde en el mismo.

Durante todos estos años, y sin disponer de recursos naturales, Marruecos se ha convertido en un país emergente, de reconocida experiencia, y es considerado actualmente como  una de las naciones más prósperas de África.

Desde siempre, Marruecos ha considerado que debe extraer su fuerza, ante todo, de la integración de su subregión magrebí. 

Sin embargo, hemos de reconocer que la llama de la UMA se ha apagado porque la fe en un interés común ha desaparecido.

El impulso movilizador del ideal magrebí, promovido por las generaciones pioneras de los años 50, se ha visto traicionado.

Desgraciadamente, hoy constatamos que la UMA es la región menos integrada del continente africano, por no decir de todo el planeta:

En un momento en que el comercio intrarregional se eleva al 10% entre los países de la CEDEAO, y al 19% entre los de la SADEC, se estanca en menos del 3% entre los países del Magreb.

Asimismo, mientras la Comunidad Económica de África del Este avanza en ambiciosos proyectos de integración, y la CEDEAO ofrece un espacio fiable de libre circulación de personas, bienes y capitales, los países del Magreb registran un nivel de cooperación económica muy débil.

Nuestros conciudadanos magrebíes no consiguen entender esta situación.

Si no actuamos, y si no seguimos el ejemplo de las subregiones africanas vecinas, la UMA se disolverá dentro de su incapacidad crónica de realizar las ambiciones del Tratado de Marraquech, que le dio vida hace ya 28 años.

Excelencias, Señoras y Señores,

Esta constatación conforta la opción de Marruecos por África. Actuando de este modo, Mi país opta por compartir y transferir su saber hacer, proponiendo de este modo la construcción concreta de un futuro solidario y seguro.

Con orgullo registramos que la historia nos da razón.

Marruecos no entra en la UA por la ventana, sino por la puerta grande, como bien lo demuestra la calurosa acogida que nuestros hermanos africanos nos han reservado en el día de hoy.

Con entusiasmo, invitamos a las naciones africanas a asociarse al dinamismo de nuestro país, con el fin de dar un nuevo impulso al conjunto de nuestro Continente.

Excelencias, Señoras y Señores,

Ya es hora para que África se beneficie de sus propias riquezas.

Debemos obrar a fin de que nuestra tierra, tras haber sufrido pillaje durante décadas, entre en una era de prosperidad.

Es cierto que el colonialismo no es la única causa de los problemas en África; sin embargo, sus nefastas consecuencias perduran.

Durante mucho tiempo, hemos vuelto la mirada hacia otro lugar para tomar una decisión o un compromiso.

¿Acaso no ha llegado el momento para dejar este tropismo? ¿No es hora de orientarnos hacia nuestro continente y considerar sus riquezas culturales y su potencial humano?

África puede estar orgullosa de sus recursos, de su patrimonio cultural y de sus valores espirituales; el futuro debe sostener alto y claro este orgullo natural!

África puede y debe validar por sí misma sus procesos electorales, avalando de este modo la libre elección de sus ciudadanos.

Dispone de mecanismos reguladores y de instituciones judiciales, tales como los Consejos constitucionales y Tribunales Supremos, capaces de zanjar los contenciosos y recursos electorales.

Tales organismos podrían, en su caso, ser reforzados. Pero existen y se utilizan; o si no, ¿para qué sirven?

África está dirigida hoy por una nueva generación de líderes desacomplejados, que obran a favor de la estabilidad, la apertura política, el desarrollo económico y el progreso social de sus poblaciones.

Actúan con determinación, firmeza y convicción, sin preocuparse por ser “calificados” o evaluados por Occidente.

¡Desde hace varias décadas, la tasa de crecimiento en algunos países del Norte no supera la de determinados países africanos; el fracaso de sus sondeos revela el grado de incapacidad de comprender las aspiraciones de sus pueblos!

¡Aun así, estos países con situación social y económica defectuosa y con un liderazgo debilitado, se arrogan el derecho de dictarnos su modelo de crecimiento!

Vuelvo a repetir! La noción de tercermundismo me parece superada!

¡Tales actitudes corresponden más bien al oportunismo económico: la consideración y el respeto reservados a cualquier país, de ningún modo deben depender de sus recursos naturales y del provecho que se espera sacar del mismo!

Excelencias, Señoras y Señores,

Mi país ha optado por el camino de la solidaridad y de la paz.

Reiteramos nuestro compromiso a favor del desarrollo y de la prosperidad del ciudadano africano.

Nosotros, los pueblos de África, poseemos los medios y el genio; juntos podemos realizar las aspiraciones de nuestros pueblos. Gracias por su amable atención”.